2 jul. 2010

The revival of two heroes (Historia de dos Death Knight II)

Alzados en pié, frente a nuestro nuevo maestro, el que nos concedió la nueva vida tras la muerte y un poder inimaginable para esparcir el caos, la destrucción, el terror... Ahora eramos Caballeros de la Muerte al servicio del rey Exánime, pertenecientes a la Orden de la Espada de Ébano...

Nuestro duro entrenamiento con el instructor Razuvious comenzó ordenandonos rescatar una vieja espada y convertirla en una espada rúnica. Tarea sencilla. Luego, nos entregó a cada uno una llave: teniamos que liberar a un iniciado y asesinarlo durante un combate.

El entrenamiento básico estaba lleno de muertes y lucha, nada complicado. Lo dificil empezó cuando, en la Brecha de la Muerte, bajo el Bastión Acherus, se nos ordenó completar las misiones que nos irian encomendando nuestros superiores alli abajo, tales como bajar hasta Villa Refugio y asesinar a unos cuantos cruzados escarlatas y cosas asi. Poco a poco, las fuimos competando y ganandonos nuestro nuevo equipo de armadura de Death Knight.

Al poco tiempo, comenzó la invasión de Nuevo Avalon, la derrota definitiva a la Cruzada Escarlata. Fue duro, pero entre los muchos Caballeros de la Muerte que alli nos encontrabamos, y el apoyo de los necrófagos, Loriaz y yo salimos airosos de dicha invasión. Tuvimos que extorsionar, matar cruelmente, despojarnos de toda piedad antes residente en nuestros corazones... pero ya no eramos nosotros... ahora eramos propagadores de la Peste del rey Exánime, difulcadores del caos y la destrucción, causantes de fatalidad allá a donde vamos... Nuestra útima misión, con la que nos ganariamos el arma definitiva, era destruir la Capilla del Alba Sagrada, ultimo refugio de Tirion Forging y de la Cruzada Escarlata.

Alli fue, donde nuestro nuevo comandante, Darion Mograine, se reencontró con su padre, hizo entrega de Ashbringer a Tirion, y el rey Exánime casi es derrotado. Al enterarnos de que solo nos estaba utilizando para sus propios intereses, que nuestras nuevas no-vidas no le importaban en absoluto, ni la de Loriaz, ni la mia, ni la de Darion, el Alba Argenta nos descubrió un nuevo camino a seguir, descubrimos la Luz Argenta.

Al pertenecer a la Orden de la Espada de Ébano, y ser anexionada esta al Alba Argenta, nos revelamos llenos de ira contra nuestro antiguo maestro, y tomamos el Bastión Acherus por la fuerza. Dura batalla, los horrores de la Plaga eran demasiado fuertes, aun así, gracias al poder infundido por Darion en nosotros, derrotamos a nuestros nuevos enemigos y comenzamos a forjar nuestro nuevo lugar en el mundo, recobrando nuestro antiguo puesto como héroes de la Alianza, los héroes de la Alianza que fuimos antaño... Durante la caida de Lordaeron...


FIN

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Oh, cuanta gente se pasa por aquí.